Esta es probablemente una de las frases que más temen los hombres de hoy en día. Y digo de hoy en día, porque los de antes, en general, mandaban en su casa y no aceptaban conversaciones comprometidas con sus mujeres.
el ejemplo
- Ella: Cariño, tenemos que hablar…
- Él: ¿De qué?
Sí… ¿De qué? ¡¡¡Es facilísimo!!! ¡Madre mía, tan fácil y tan difícil a la vez! ¿Por qué la respuesta más evidente no la da nunca un hombre? ¿Por qué les entran sudores fríos (en el mejor de los casos, porque en otros ni se inmutan y pasan de todo), y empiezan con evasivas del estilo “¿Tiene que ser ahora?”, como si les hubieras planteado algo terrible y totalmente improcedente? La respuesta no la tengo, a lo mejor los lectores masculinos nos dan alguna pista.
El caso es que cualquier respuesta del estilo “Ahora no me apetece” es la peor que puede darse, porque cuando una mujer decide pasar al ataque y plantear el famoso “Tenemos que hablar”, lo normal es que se trate de algo tremendamente importante, al menos para ella. Encima, como sabe que va a encontrar resistencia, llegará preparada con toda la artillería, dispuesta a no aceptar un no por respuesta. Por lo tanto, si una mujer te plantea que tenéis que hablar, tienes motivos de sobra para asustarte y más vale que te actives y saques de tu cerebro cualquier cosa que pueda distraerte.
¿Por qué asustarte? Muy fácil: si no le dices algo del estilo “Claro que sí, cariño, siéntate a mi lado y hablamos” (pura ciencia ficción, lo sé…), ella no te dejará escapar y pondrá en marcha su estrategia completa de acoso y derribo hasta que consiga que “hables”, y lo pongo entre comillas porque muchas veces hablará ella y tú te limitarás a alternar ataques y defensas como puedas, con lo que el resultado será catastrófico y el famoso “Tenemos que hablar” degenerará en un guerra de varios días.
¿Qué puedes hacer para salir airoso? Pues facilísimo, le dices “OK, vamos a hablar” y así, de entrada, la desarmas porque es la única reacción que no espera. Si encima le pones una sonrisa tierna y le coges de la mano o algo similar, ¡ni te cuento! No olvidéis que hablando pueden ser máquinas de matar, pero en el fondo son unas blandas y con cuatro mimitos se nos desmonta fácilmente, que no son tan malas.
el ejemplo
- Ella: Cariño, tenemos que hablar…
- Él: ¿De qué?
Sí… ¿De qué? ¡¡¡Es facilísimo!!! ¡Madre mía, tan fácil y tan difícil a la vez! ¿Por qué la respuesta más evidente no la da nunca un hombre? ¿Por qué les entran sudores fríos (en el mejor de los casos, porque en otros ni se inmutan y pasan de todo), y empiezan con evasivas del estilo “¿Tiene que ser ahora?”, como si les hubieras planteado algo terrible y totalmente improcedente? La respuesta no la tengo, a lo mejor los lectores masculinos nos dan alguna pista.
El caso es que cualquier respuesta del estilo “Ahora no me apetece” es la peor que puede darse, porque cuando una mujer decide pasar al ataque y plantear el famoso “Tenemos que hablar”, lo normal es que se trate de algo tremendamente importante, al menos para ella. Encima, como sabe que va a encontrar resistencia, llegará preparada con toda la artillería, dispuesta a no aceptar un no por respuesta. Por lo tanto, si una mujer te plantea que tenéis que hablar, tienes motivos de sobra para asustarte y más vale que te actives y saques de tu cerebro cualquier cosa que pueda distraerte.
¿Por qué asustarte? Muy fácil: si no le dices algo del estilo “Claro que sí, cariño, siéntate a mi lado y hablamos” (pura ciencia ficción, lo sé…), ella no te dejará escapar y pondrá en marcha su estrategia completa de acoso y derribo hasta que consiga que “hables”, y lo pongo entre comillas porque muchas veces hablará ella y tú te limitarás a alternar ataques y defensas como puedas, con lo que el resultado será catastrófico y el famoso “Tenemos que hablar” degenerará en un guerra de varios días.
¿Qué puedes hacer para salir airoso? Pues facilísimo, le dices “OK, vamos a hablar” y así, de entrada, la desarmas porque es la única reacción que no espera. Si encima le pones una sonrisa tierna y le coges de la mano o algo similar, ¡ni te cuento! No olvidéis que hablando pueden ser máquinas de matar, pero en el fondo son unas blandas y con cuatro mimitos se nos desmonta fácilmente, que no son tan malas.
tip
Jamás dejes un tema a medias, una mujer nunca olvida. Tienen la necesidad de cerrar temas, y si dejas una rendija, volveremos con el hacha

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